Claves para emprender: la disciplina

¿Cómo emprender con éxito? Es una pregunta que todos los emprendedores nos hacemos. Sin embargo, la respuesta nos puede eludir, no tanto por falta de conocimiento, sino por no asumir el emprender como una forma de ser y actuar en cada instante, por carecer de disciplina. Con el ánimo de acortar la brecha entre intentar emprender y tener éxito haciéndolo, hemos dispuesto de una serie de artículos que hemos llamado: Claves para Emprender.

Dentro de esta serie, nuestro primer artículo habla sobre la disciplina. Un factor que es bastante difícil de controlar, pues cuando emprendemos, no tenemos un jefe. Cada emprendedor debe ser capaz de hacer lo que tiene que hacer, sin que nadie se lo diga. Esto implica salir de la zona de confort y desarrollar nuevos hábitos. Los que deben estar asociados a acciones que, probablemente, te sean nuevas o al menos que no hacen parte de tu rutina diaria. Veamos entonces algunos puntos para tener la disciplina de un emprendedor exitoso.

El sueño, un pilar para la disciplina

Ser disciplinado no es fácil, en especial cuando no se tiene claro por qué serlo. Sabemos que todo emprendedor debe tener una meta, una razón, un sueño que lo impulse. Puede ser algo alrededor de lo personal, lo familiar, lo social, lo ambiental, o incluso algo que encierre todos estos aspectos. Sin embargo, no siempre entendemos ese sueño, es más, algunas veces ni siquiera lo tenemos o al menos no de una forma clara y bien definida.

Muchos subestiman el poder de tener un sueño. Muchos fueron criados rodeados por la idea que soñar es para tontos, que no es realista. Pero, de hecho, si escuchas o lees a cualquier emprendedor, bien sea un empresario, un artista, un deportista, un inventor, notarás que el sueño aparece como un pilar para alcanzar el éxito. Ahora, es probable que ese no sea tu caso. Puede que si seas un soñador, pero ¿qué tanto asocias tus sueños a tus acciones?, es decir, cuántas de nuestras acciones están en función de cumplir un sueño. Si no estás actuando en función de tus sueños, entonces tienes tienes fantasías más no sueños.

Ser nuestro propio jefe es difícil, para unos más que para otros, es por ello que tu sueño debe ser poderoso, para hacer las cosas necesarias sin que nadie te las diga. La razón es simple, a partir de un sueño puedes construir un plan de trabajo para alcanzarlo y detrás de ese plan, las acciones diarias y consistentes, es decir, alcanzar una buena disciplina de trabajo, te llevarán al resultado deseado.

Hacer lo que hay que hacer, cuando hay que hacerlo

Imagino que has escuchado la frase “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Bueno, pues recuérdala cada vez que te digas a ti mismo: “esto lo puedo hacer mañana”. Para entender este punto es necesario conocer algunos conceptos básicos sobre cómo funciona nuestro cerebro. Por más complejo que sea, nuestro cerebro siempre refuerza lo que aprende, creando un ciclo. Este ciclo inicia con los pensamientos, los cuales generan sentimientos, luego acciones y estas traen los resultados.

Por tanto, si creas pensamientos negativos, llegarás a resultados negativos, y el “esto lo puedo hacer mañana” es un pensamiento negativo, lo es para lograr tus sueños, para emprender. Tras este pensamiento, viene un sentimiento de comodidad, de confort, y quién quiere salir de su zona de confort, si allí todo es más fácil porque es usual y familiar, no hay riesgo a equivocarse por hacer algo diferente. Como podrás ya haber deducido, luego del sentimiento de comodidad, vienen acciones de comodidad y por tanto resultados dentro de esa comodidad, pero esos resultados no llevan a emprender con éxito, simplemente te ponen en una especie de limbo, un sitio donde no avanzas, un lugar donde te estancas.

Entonces, asegúrate de hacer lo que debes hacer cuando lo tienes que hacer, este es uno de los secretos para ser disciplinado y una de las claves para emprender. Ahora, si te parece algo complejo pensar de esa forma, o tener esa clase de compromiso diario, haz dos cosas: la primera, recuerda siempre tu sueño, te dará el impulso necesario, la segunda, solo ocúpate de la siguiente acción, no trates de pensar en todo lo que tienes por hacer durante una semana o en un mes, ve por una acción a la vez y hazla lo mejor posible.

Cultiva hábitos, cosecha disciplina

Somos lo que pensamos, somos lo que decimos, somos lo que hacemos. Esto es una realidad de la vida, y si lo que hacemos proviene de lo que pensamos, entonces domina tus pensamientos y refuerzalos de forma positiva con cada acción. Dicho de otra forma, crea hábitos de éxito, a partir de pensamientos de éxito, y obtendrás éxito como resultado.

Los hábitos provienen de la parte subconsciente de nuestro cerebro, son aquellas acciones que hacemos de forma automática, sin pensar, es decir, son acciones que hacen parte de lo que somos y hacerlas es algo natural.  Por ejemplo, cepillarse los dientes de determinada forma, tener cierta rutina a la hora de bañarnos, etc. Pensar en los posibles resultados que puedes obtener al emprender, es también un hábito, de ti depende entonces si es un buen o un mal hábito, es decir, si visualizas resultados positivos y por ende, tomas acciones positivas y alcanzas resultados positivos, entonces tienes un buen hábito.

Planear tu día la noche anterior es también un hábito de éxito, si tienes tu día planeado, podrás entonces ser más productivo. Hacer ejercicio y leer a diario, son otros hábitos de éxitos, unos muy importantes. Ahora, a dónde conduce esto, es sencillo, si trabajas en adquirir hábitos de éxito, entonces adquirirás disciplina, pues el cambio de hábitos trae consigo la necesidad de tomar acciones consistentes cada día a cada instante. Ello te llevará a hacer que las buenas acciones sean algo automático en ti, sonreir a cada persona que conozcas, servir sin prejuicios a todo cliente potencial, pensar en grande, incluso soñar en grande lo puedes convertir en un hábito. 

¿Te pareció interesante este artículo? Pues entonces mantente al tanto de nuestra serie Claves para Emprender y de una próxima entrega.