En el emprendimiento a veces se gana, a veces se aprende

En el emprendimiento a veces se gana, a veces se aprende

Durante nuestras vidas, en cada espacio de aprendizaje y convivencia nos hemos preparado para ganar, para tener éxito, para no equivocarnos, para no cometer errores. ¿Es este un enfoque equivocado? Probablemente no lo habías considerado así, pero si es un enfoque equivocado. Ahora, es posible que una pregunta ronde tu mente en este instante, ¿enfoque equivocado? ¿Cómo así?

En este artículo vamos a tratar de entender porqué para tener éxito en cualquier aspecto de la vida, y particularmente en el emprendimiento, primero hay que prepararse para perder. El título de este artículo está basado en un libro del mismo nombre escrito por John Maxwell, uno de los estandartes más importantes del mundo en temas de liderazgo y crecimiento personal. El libro plantea cómo a partir de los errores, de las pérdidas, las tragedias y las derrotas, han surgido muchas de las iniciativas, proyectos, inventos y avances más importantes en la historia de la humanidad.

Los errores y las derrotas son oportunidades

La coca-cola, los neumáticos, el papel celofán, la penicilina, entre muchas otras cosas que en algún momento cambiaron el rumbo de la humanidad nacieron de un error. Así mismo, perder es parte del proceso natural de la vida, así lo fue para Samuel Morse quien, tras perder a su esposa debido a una grave enfermedad, inició un proceso de investigación, hacia 1830, que lo llevo a inventar el telégrafo eléctrico. Morse buscaba cambiar la forma de comunicarse en aquella época para que las noticias pudieran viajar más rápido y no le pasase lo que a él.

Morse recibió una carta de su padre donde le informaba que su esposa estaba enferma, al llegar su ciudad de residencia se encontró que su amada no solo había fallecido, sino que ya había sido incluso enterrada. En aquel entonces, la comunicación dependía de la velocidad de los trenes y de los caballos. Ejemplos como este hay miles alrededor del mundo, tal vez tu sea uno. El punto es que perder representa una oportunidad de mejorar, de hacer las cosas bien, de crear algo nuevo, pero solo si tienes la visión y la disposición de aprender.

Aceptar este enfoque no es sencillo, pues tendemos a pensar que perder es un fracaso y que no podemos equivocarnos si queremos dar algún tipo de señal de que somos ganadores. Piensa, por ejemplo, en la escuela o la universidad o cualquier entorno educativo tradicional, si perdías un examen ¿qué pasaba? No solo sacabas una nota mala, sino que probablemente también recibías un regaño de tus padres, un reproche de tu profesor y tal ves el señalamiento de tus compañeros como alguien que equivocó tremendamente. Así que la próxima vez que te equivoques o sufras una pérdida, pregúntate cómo la puedes aprovechar.

La humildad, base del aprendizaje

Hablar de aprovechar las oportunidades inherentes a los errores y las pérdidas requiere de hablar de aprendizaje y este no viene sino tenemos la humildad de aprender. Ken Blanchard, consultor de negocios y escrito dice: “humildad no significa pensar menos de ti mismo, significa pensar menos en ti mismo” Básicamente lo que trata de reconocer que solo siendo humildes se puede aprender y que el aprendizaje no puede estar solo en función de lograr objetivos personales sino de aportar a una comunidad, a la sociedad y a hacer mejor la vida de las personas.

La arrogancia es el número uno del aprendizaje y el miedo es su primo. Aprender siempre lleva a explorar cosas nuevas, a salirse de la zona de confort y a enfrentarse a escenarios que no dominamos y eso, por lo general, asusta. Es importante aprender entonces a ver más allá del miedo, identificar los beneficios detrás de un nuevo proceso, de conocer nuevas personas, de desarrollar nuevas habilidades. Ahora, el miedo puede conducir a la arrogancia y viceversa debido a querer evitar a toda costa a quedar expuesto ante los demás tras un error.

Ser arrogante significa no reconocer las falencias propias y no aceptar que cada día, cada instante estamos en un proceso de evolución y mejoramiento. De lo contrario entramos el proceso contrario: la involución. El aprendizaje se hace necesario simplemente al reconocer que todo en la vida, en la naturaleza, y en el universo se basa en ciclos y que queramos o no, todo cambia, así que más vale que tú también lo hagas.

La vida es difícil, acéptalo

La vida no es color de rosas, seguramente ya de habías percatado o al menos lo habías escuchado. No es que venimos al mundo a sufrir, de hecho, venimos a ser felices, solo que ello no es fácil, nada que valga la pena en la vida lo es. Difícil significa que debes trabajar por tus metas, significa que a veces las cosas no salen como esperabas, que debes tener disciplina y constancia, y como ya hemos mencionado, preferimos mantenernos en la zona de comodidad y no arriesgarnos a cosas nuevas.

Es cierto también que para unos la vida es más difícil que para otros. Circunstancias de nacimiento, una discapacidad física o mental, o simplemente malas experiencias de forma frecuente pueden hacer que tu realidad sea más difícil. Por ello, no tiene sentido hacer la vida más difícil de lo que ya es. Tener un espíritu de aprendizaje y una buena disposición a aceptar los errores y derrotas como oportunidades para crecer y mejorar, te permite disfrutar la vida en lugar de sufrirla.

Esperamos que este artículo te deje al menos la inquietud de empezar a ver los errores y las derrotas desde otra perspectiva, a reconocer todo lo bueno que hay detrás de algo malo en principio. Esperamos que hagas parte del cambio de mentalidad respecto de la educación que en Trascender Empresarial impulsamos.

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